26/4/17

Expertos en Nutrición advierten sobre el “efecto engordadero”

Expertos en Nutrición advierten sobre el “efecto engordadero”


eldiariocba.com.ar

El aumento de la obesidad, diabetes, cáncer y enfermedades cardiovasculares, entre otras no transmisibles, responde a la elevada ingesta de productos industriales y ultraprocesados, aseguraron especialistas en Nutrición, que parafrasearon el concepto de “efecto invernadero”.

“Lo que somos, lo que los médicos llamamos el fenotipo, es el producto de la interacción entre los genes y el ambiente. Hoy sabemos que hay cada vez más obesidad, diabetes, cáncer, Alzheimer y otras muchas enfermedades no transmisibles, es decir que no se contagian”, explicó el médico nutricionista Julio Montero.

“Estas enfermedades y respuestas inadecuadas en el organismo no pueden ser atribuidas a cambios genéticos, ya que según estudios de especialistas, la posibilidad de que haya cambios genéticos en 2000 años es del 0,005%, mientras que los cambios ambientales son evidentes”.

Montero disertó en la cátedra de Soberanía Alimentaria de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.

El especialista describió que “en los últimos 200 años con la revolución tecnológica e industrial se produjo una modificación tremenda de la alimentación”.

“Pasó de una alimentación natural en base a tejidos orgánicos a los productos industriales, mezclas y polvos ultraprocesados a los cuales nuestros genes no están acostumbrados”, agregó.

Montero se refirió a la influencia cultural, al explicar que “el año pasado, en una revista que viene con un diario de tirada nacional había una nota sobre ‘colaciones sanas y al paso’ y cuando uno miraba la foto lo que veía eran todos productos industrializados, que no guardan la armonía ni la relación con nuestros genes como para que nuestro organismo pueda responder adecuadamente”.

“Hemos pasado del ‘efecto invernadero’ al ‘efecto engordadero’ porque somos cautivos. Es muy difícil alimentarse distinto cuando el modelo alimentario nos impregna, nos persigue y se refuerza con mala información”, sostuvo.

En Argentina se consumen 185 kilos de productos ultraprocesados por habitante por año, según los últimos datos difundidos por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), mientras Montero precisó que cada persona ingiere anualmente un promedio de 18 kilos de galletitas con carbohidratos y grasas agregadas, además de aditivos.

“Esta combinación de grasas no se encuentra en ningún producto de la naturaleza, por lo que su consumo no está contemplado en nuestros genes, además de que los aditivos no tienen ninguna función nutricional”, concluyó el especialista.

En 2005, el 14,6% de la población argentina era obesa; ocho años después, la proporción ascendió a 20,8%, lo que representó un incremento porcentual de 42,5%.

Sebastián Laspiur, consultor sobre enfermedades no transmisibles de la OPS, advirtió que hay “un incremento acelerado de la obesidad con todas las consecuencias que esto implica desde lo metabólico, pero también desde lo psicológico y social, de hecho, en Argentina un estudio determinó que las personas obesas tienen doble de chance de tener depresión”.

El especialista afirmó que “el origen causal de la obesidad es el consumo de productos ultraprocesados” e introdujo la responsabilidad del Estado y organismos internacionales como reguladores de la oferta, ya que, aseveró, “el consumo de los ultraprocesados aumenta a medida que los países tienen menos regulación”.

“Es por esta causa que se habla de que la obesidad es una ‘epidemia comercial’; hay influencias muy claras del mercado para el consumo de productos ricos en azúcar, grasas, sal, muy adictivos, que pueden permanecer mucho tiempo en góndolas y tienen mucha rentabilidad”, afirmó.

En este contexto, “los patrones de consumo no tienen que ver sólo con la decisión individual, sino además con las intervenciones efectivas en la regulación del mercado que puedan hacer los estados. Si dejamos al mercado sin regulación, nada dice que vamos a detener esta curva creciente de obesidad”, apuntó Laspiur.

En relación a las medidas que el Estado puede tomar para mejorar la alimentación, tanto Montero como Laspiur mencionaron el sistema de colocación de “sellos” negros en el frente del producto que adviertan a los consumidores sobre si contiene exceso de azúcar y grasas, tal como está implementando Uruguay.

“El sistema de sellos frontales permite, además de alertar al consumidor, una clasificación clara de los productos. Por ejemplo, en Chile los productos con estos sellos no pueden ser vendidos en los quioscos escolares ni tener publicidad destinada a niños”, describió Laspiur.

24/4/17

De dos a tres litros diarios: el agua en la alimentación cotidiana [24-4-17]

De dos a tres litros diarios: el agua en la alimentación cotidiana

Es importante el consumo del líquido elemento para garantizar el adecuado desarrollo de las funciones metabólicas


El agua es el componente más importante del cuerpo humano y representa entre el 50% y 75% del peso corporal, cuyo porcentaje depende, sobre todo, de la grasa del organismo, señala Sandra Liza Alauie, nutricionista del centro Nutrimedglobal.

Según explica la especialista, este elemento es esencial para el mantenimiento de la temperatura e hidratación corporal y es partícipe de los múltiples procesos como digestión, absorción, metabolismo y excreción. Sirve como medio de transporte en la sangre de los desechos que deben ser eliminados con la orina.

La cantidad de agua que el cuerpo necesita está condicionada por el volumen y la naturaleza de los alimentos ingeridos, y por la actividad física que se realiza. Además, el requerimiento puede variar dependiendo de posibles enfermedades, la edad, el clima y ciertos procesos hormonales, entre otras razones.

Una cantidad aceptada es de 1 ml a 1,5 ml de agua por cada kilocaloría ingerida por día. “Es importante no olvidar que los niños pequeños y ancianos son más propensos a la deshidratación, por lo que es necesario vigilar que tengan el aporte suficiente para reponer sus pérdidas”, nos dice.

También hay que tomar en cuenta que muchos productos como hortalizas, frutas, leche, carnes y pescados contienen agua.

Cuando no se consume la suficiente cantidad de agua, se da un proceso de deshidratación, al que el organismo intenta adaptarse mediante la menor producción de orina.

“Cuando la deshidratación se agrava se presentan síntomas como fatiga, cambios de humor, calambres, dolor de cabeza y muscular, entre otros”, indica la nutricionista.

Por el contrario, exagerar su consumo podría ocasionar complicaciones en algunas patologías, sobre todo las cardíacas y renales, pues estas implican retención de líquido, advierte.


RETENCIÓN DE LÍQUIDOS

El nefrólogo de la clínica Ricardo Palma, Augusto Saavedra, dice que “en ocasiones las personas se sienten hinchadas, pero eso no significa que estén reteniendo líquidos”.

“Hablamos de retención cuando en menos de 24 horas la persona pesa de 2 a 3 kilos más de lo habitual. Esto puede deberse a un problema renal, hepático, cardíaco o de mala circulación, por lo que se recomienda visitar al médico para identificar la causa del malestar y recibir un tratamiento oportuno”.

“Cuando uno se siente hinchado en las piernas, manos o cara y no presenta un incremento mayor de 1 kilo en su peso, ello puede deberse a un problema inflamatorio articular o, en el caso de las mujeres, a su ciclo menstrual. En ambos casos, lo mejor es acudir a un especialista” añadió.


PARA TENER EN CUENTA

Las necesidades de agua para una persona sana adulta son en promedio entre 2 a 2,5 litros de líquidos diarios.

Al agua se le puede añadir el jugo de limón, naranja o alguna otra fruta. No se recomienda endulzarla, lo mejor es tomarla en su forma natural para no añadir calorías innecesarias.

Lo que sí es cierto es que el agua produce una sensación de saciedad, lo que contrarresta el hambre asociada a dietas.

20/4/17

Vivir en altura reduce el riesgo de sobrepeso [20-4-17]


Vivir en altura reduce el riesgo de sobrepeso

Si alguna vez has viajado o has vivido en zonas altas, sabes que la digestión demora mucho más; y, si has estado por periodos relativamente breves habrás podido notar que a pesar de que aprovechas para comer sus maravillosos panes, quesos regionales y para probar su exquisita gastronomía, cuando regresas no has subido de peso como pensabas.

También habrás observado que hay poca gente con sobrepeso que vive en las zonas altas y muchas veces la explicación que se encontraba era por el tipo de alimentación o por las grandes distancias que deben recorrer en las actividades que realizan.

Una reciente investigación liderada por Maira Bes-Rastrollo y Miguel Ángel Martínez-González, profesores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra ha llegado a la conclusión que vivir en zonas de elevada altitud (en el estudio a mayores a 456 m.s.n.m.) podría estar asociado a un menor riesgo (13%) de padecer sobrepeso u obesidad.

Estos resultados podrían explicarse debido a las condiciones de hipoxia o ausencia de oxígeno, que se dan en las zonas altas y que provocan una disminución del hambre debido a una mayor secreción de leptina y a la regulación de otras hormonas involucradas en el control del apetito que actúan para compensar esa hipoxia. Además, en estas situaciones, el gasto energético basal está ligeramente incrementado; es decir, el cuerpo consume más energía. Por ello, realizar cualquier actividad cuesta más por la falta de oxígeno.

El estudio se basó en el análisis de los datos del proyecto Seguimiento Universidad de Navarra (SUN), una investigación de cohortes en la que se incluyó a más de 9 mil participantes que no padecían sobrepeso ni obesidad y a los que se relacionó a través de sus códigos postales con la altitud a la que se encontraban. Tras ocho años y medio de seguimiento, se observó una reducción significativa del riesgo de desarrollar patologías asociadas al sobrepeso u obesidad entre aquellos que residían a mayor altura.

La investigación fue realizada en colaboración con el área de Geografía de la Facultad de Filosofía y Letras y el departamento de Ciencias de la Alimentación y Fisiología de la Facultad de Farmacia, y fue presentada en el congreso Europeo de Obesidad en Praga.

Si bien ya existen otros estudios que plantean resultados similares, los autores de este estudio sugieren que se realicen investigaciones complementarias que contribuyan a confirmar estos resultados.

Mientras tanto cuando viajes a zonas altas de nuestro país, aprovecha y prueba todo lo que se te antoje pues tu peso lo más probable es que no suba.
 

16/4/17

Atracones periódicos pueden ser síntoma de un trastorno [16-4-17]


Atracones periódicos pueden ser síntoma de un trastorno

El síndrome del atracón debe reconocerse como un trastorno de la conducta alimentaria más extendido y también más serio de lo que se pensaba. De hecho, puede llevar a la obesidad e incluso al abuso de sustancias como alcohol o estupefacientes.

El síndrome del atracón podríamos definirlo como una tendencia compulsiva a comer de forma incontrolada para, una vez saciados, sentir remordimientos por lo que hemos hecho. A diferencia de los bulímicos, las víctimas del síndrome del atracón no realizan estrategias para eliminar lo ingerido.

Actualmente los especialistas lo consideran como un auténtico trastorno alimentario, al igual que la anorexia y la bulimia. Si bien estos últimos trastornos pueden llevar a situaciones gravísimas, el del atracón, sin llegar a tales extremos, sí puede acarrear consecuencias muy negativas para la salud. Y además está mucho más extendido.

Para que pueda decirse que se padece el síndrome, no vale con caer en el atracón de vez en cuando. Pero si ocurre con cierta asiduidad, en torno a dos o tres veces por semana durante seis meses, debemos empezar a preocuparnos, pues es la frecuencia a partir de la cual los especialistas consideran que se puede hablar de trastorno alimentario.

Un trabajo publicado recientemente en "Biological Psychiatry" indica que en torno a un 2,8 % de la población lo padece, e incluso podría ser un porcentaje mayor. Así, resulta ser mucho más frecuente que la anorexia (0,6 %) y la bulimia (1 %). Pero el trabajo afirma, además, que normalmente está relacionado con la obesidad severa y con otros trastornos psiquiátricos: depresión, fobias, alcoholismo, o abuso de sustancias.

El tratamiento debe hacerse siempre con asistencia médica. Comienza con el reconocimiento por parte del paciente de que padece una adicción. Luego apuntará absolutamente todos los alimentos que ingiere y, posteriormente, hay que analizar la causa de esta ingestión incontrolada, que suele ser psicológica.

Una vez dominada la tendencia se llega a la fase de estabilización, en la que lo que prima es la vigilancia para no recaer. Si asumimos el problema como algo importante podemos ser optimistas, pues en torno a dos tercios de los que inician la terapia alcanzan esta fase.
  

14/4/17

El secreto de Japón para tener los índices de obesidad más bajos del mundo

El secreto de Japón para tener los índices de obesidad más bajos del mundo

Dos leyes impulsadas por el gobierno de ese país asiático han logrado posicionarlo como una de las naciones más desarrolladas del mundo con niveles de sobrepeso mínimos.

elespectador.com

Si se ve la lista de los 50 países con los índices de obesidad más bajos, la gran mayoría están ocupados por países pobres, con hambre e inseguridad. Sin embargo, dentro de esta lista hay un país rico que no encaja con los demás: Japón.

El país asiático es uno de los más desarrollados del planeta y tiene un índice tan bajo de obesidad que apenas es del 3,5 % entre la población adulta. Si se compara con las economías más industrializadas del planeta, las diferencias saltan a la vista: Alemania, Francia e Italia tienen un índice de entre el 21 % y el 22 %, Reino Unido un 26 % y Estados Unidos ronda el 33 %.

¿Cuál es el secreto de Japón? Pues bien, al igual que otras sociedades asiáticas como Corea del Sur, que también tiene un índice de obesidad muy bajo (4,6%), en Japón la dieta está basada en su comida tradicional que se caracteriza por ser muy fresca y de producción local.

Los japoneses cultivan en pequeños terrenos y en huertas suburbanas en los que producen alimentos naturales. Además, tradicionalmente están volcados hacia las porciones pequeñas, un punto a favor en su salud.

En contraste, las islas del Pacífico que tienen los índices de obesidad más altos del mundo (más del 40%), como Tonga, Palau, Nauru, Niue y Cook Islands, las porciones son inmensas. Esto se combina con niveles de actividad física muy bajos. 

Pero más allá de su tradición y cultura, existen dos factores que han incidido fuertemente en cerrarle la puerta a la obesidad entre los japoneses. Se trata de las políticas de gobierno que buscan mantener a raya el sobrepeso, invirtiendo recursos en programas de nutrición, educación para la salud y leyes concretas.

Esas medidas forman parte de una campaña nacional que promueve la salud en ese país conocida como Salud Japón 21. Dentro del programa dos leyes han sido cruciales para ponerle freno de mano a la obesidad.

La primera ley es la Shuku Iku, destinada a la educación de los niños. Shuku significa comida y dieta, e Iku, a la educación intelectual, moral y física de los niños. El objetivo de esta norma busca aumentar la información de los estudiantes sobre la cadena alimentaria, la procedencia y la producción de los alimentos. Además pretende incidir en la nutrición en los primeros años.

Esta ley destinada para la infancia, que entró en vigencia en el 2005, determina procesos como: los menús saludables dentro de las escuelas, la contratación de nutricionistas profesionales que dan clases sobre alimentación y la promoción de una cultura social alrededor de la comida en la que los niños la preparan y reparten en el colegio. Sumado es esto, en los colegios de Japón no hay tiendas ni máquinas de comida así que los alumnos difícilmente pueden encontrar papas fritas o bebidas azucaradas. 

La segunda ley es la Metabo, que busca controlar el peso de los adultos entre los 40 y 75 años y los anima a hacerse una medición anual del contorno de la cintura. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud la circunferencia no debe superar los 94 centímetros para los hombres y los 80 para las mujeres.

11/4/17

Cuando ataca la ansiedad: alimentarse bien [11-4-17]


Cuando ataca la ansiedad: alimentarse bien

La ansiedad es una alteración que se acompaña de sentimientos de angustia, desánimo y nerviosismo. Aunque se trata de un trastorno emocional, se manifiesta en gran medida físicamente, e influye sobre diversos órganos del cuerpo en forma de taquicardia, dolor estomacal, cefalea, diarreas o estreñimiento.

Lo primero, evitarla

Se puede controlar la ansiedad si se evitan los factores que la potencian como:

- Las dietas desequilibradas y deficitarias en hidratos de carbono, vitaminas y minerales, todos ellos necesarios para el buen funcionamiento del sistema nervioso.

- El desorden en las comidas. Por ejemplo, sí sólo comes dos o tres veces al día, transcurre demasiado tiempo entre una comida y otra, lo que acentúa la ansiedad.

- El abuso del alcohol, fumar, así como la ingesta de estimulantes (cafeína, teína, guaraná, etc.).

- La falta de descanso.

Si no se puede, combatirla

Si no se ha podido controlar, la alimentación también sirve para combatirla de modo eficaz:

· Amplia el número de comidas al día a 5 ó 6, respetando siempre los mismos horarios. Conviene que retrases unos minutos la comida a partir del momento en el que experimentes las primeras sensaciones de hambre.

· Come sentado, dedicando el tiempo necesario a cada plato y de forma ordenada.

· Después de servir la comida en el plato retira la fuente de la mesa.

· Evita sobre mesas excesivamente largas.

· Planifica los menús con antelación y en base a ellos, elabora la lista de la compra únicamente con los alimentos que sean necesarios. Intenta hacer la compra cuando no tengas hambre.

· Realiza actividades fuera de los horarios de comidas que no te permitan comer al mismo tiempo.

· Evitar tensiones que en primer lugar crean ansiedad y más tarde conducen a comer más de lo que se necesita.

Ayudarse con alimentos

Hay estudios que demuestran que la dieta y los componentes de ciertos alimentos influyen en el estado de ánimo. Entre ellos destacan las sustancias excitantes: cafeína, gingseng, guaraná, teína, teobromina, y las sedantes o relajantes como ciertos aminoácidos: componentes más simples de las proteínas, y principios activos de plantas como valeriana, hierba luisa, melisa, etc. Si bien queda mucho que investigar todavía sobre el tema, sí que conviene considerar al menos, aquello de lo que se tiene mayor certeza.

Sustancias sedantes: triptófano, avenina y lactucina

Triptófano. Es un aminoácido esencial, es decir, un componente de las proteínas que ha de ser aportado necesariamente por la alimentación. A través de complejos ciclos metabólicos se transforma en serotonina en nuestro cuerpo. La serotonina, también llamada hormona del humor, es un neurotransmisor (mensajero químico) relacionado con el estado de ánimo y el buen humor, la sensación de plenitud gástrica y el apetito, y su concentración en el cerebro es directamente proporcional a la concentración de triptófano en el plasma y el cerebro.

Mantener unos niveles óptimos de serotonina en el organismo resulta muy beneficioso, ya que contribuye a calmar la sensación de hambre o apetito y hace que la ansiedad por fumar de nuevo sea menor.

El triptófano está presente en huevos, lácteos, pescados, carnes, legumbres (soja), frutos secos y en frutas como el plátano o la piña.

Avenina. Es un componente de la avena en la que se encuentra en pequeñas cantidades. Esta sustancia tiene un efecto sedante suave. Posee un efecto tonificante y equilibrante del sistema nervioso, por lo que el consumo de avena es adecuado en caso de ansiedad, nerviosismo, fatiga o astenia, insomnio y situaciones de estrés.

Lactucina. Es uno de los principales componentes del jugo o la salvia de la lechuga. Esta sustancia tiene un efecto tranquilizante. Ayuda a calmar los nervios y a dormir mejor por las noches.
 

10/4/17

9 errores comunes de quien quiere adelgazar [10-4-17]


9 errores comunes de quien quiere adelgazar

¿Toda la vida luchando contra los kilos de más? ¿Será que hay algo que haces mal? Algunos pequeños cambios pueden ayudarte.

Las renombradas nutricionistas Stephanie Clarke, Willow Jarosh y Mitzi Dulan, colaboradoras habituales en varios medios estadounidenses,  reunieron para la web FitSugar los que consideran los principales 9 errores que la gente comete para bajar de peso. Mira lo que debes evitar.

1. Falta de planificación: cuando ataca el hambre y uno no está preparado, generalmente hace malas elecciones. Stephanie recomienda planificar al máximo qué vamos a comer. Lo ideal es organizar con anticipación no solo las comidas de la semana, sino los aperitivos y snacks.

2. No contar que estás a dieta: amigos y familiares, cuando no están informados acerca de su decisión de bajar de peso, pueden terminar saboteando tu dieta.

Así que cuéntalo. No solo pueden apoyarte y darte consejos, sino que además, en lugar de recibir una invitación a tomar un helado después del trabajo, puede que te sorprendan invitándote al gimnasio, a jugar al fútbol o cualquier otra actividad física después del trabajo, por ejemplo.

3. Proteínas, o pocas o demasiadas: aunque las dietas que priorizan las proteínas a costa de otros alimentos como carbohidratos, están en aumento, a la larga terminan dando lugar a la falta de nutrientes esenciales presentes frutas, verduras, granos, semillas y granos enteros.

Por otro lado, cuando no comes suficiente proteína puedes terminar ganando kilos de más. Lo importante, según Mitzi, es incluir una porción de la proteína en cada comida, lo suficiente para estar satisfecho.

4. Comer mucho aprovechando que has hecho ejercicio: si crees que correr te da el derecho de darte un atracón de pizza después, no sólo estarás promoviendo una relación enfermiza con la comida, sino también acabarás ganando peso, advierte Stephanie.

Esto es así porque correr 30 minutos quema unas 250 calorías, mientras que un postre típico, por ejemplo, tiene 300. El ejercicio debe ser un complemento a una dieta sana y no una herramienta para librarse de los excesos y hábitos alimenticios equivocados.

5. Saltarse comidas para poder beber: aparte de hacer que te emborraches, este hábito puede hacer que dejes de consumir nutrientes esenciales y provoca un desequilibrio en los niveles de azúcar en la sangre. Si vas a beber, lo recomendable es comer lo necesario para estar saciado –no más-, reducir la cantidad de alcohol que bebes y acompañarlo de bastante agua, con lo que te evitarás una buena resaca.

6. Sacrificarse demasiado:
pensar que vas a tener que dejar de comer lo que más te gusta durante el resto de tus días puede ser una  tortura psicológica. Aunque se  trate de patatas fritas, vino, helado u otras cosas supuestamente prohibidas en las dietas, es recomendable que no las elimines por completo.

Puedes comerlos, pero siempre en pequeñas cantidades, de lo contrario hay bastantes chaces que un día no aguantes y te des un atracón. O abandones los buenos hábitos que habías adquirido. Concretamente, Stephanie y Willow recomiendan a  sus clientes que se permitan excesos de unas 150 a 200 calorías extras por día.

7. El día de la exageración: Te portaste bien toda la semana, así que mereces una recompensa, ¿no? No siempre. Un día de excesos puede hacerte arruinar todo el esfuerzo realizado, si te pasas un día entero comiendo alimentos muy calóricos. En lugar de hacer eso, es mejor darse pequeños caprichos cada día.

8. No contar calorías: monitorar la ingesta diaria de calorías es uno de los mejores consejos para quien está tratando de perder peso, dice Mitzi. Mantener un diario es una de las maneras más precisas de hacer esto. Puedes escribir en un cuaderno o utilizar sitios Web y aplicaciones, a fin de no perder el control de lo que estáscomiendo.

9. Abuso de los alimentos light: productos “libres de grasa” pueden hasta tener menos calorías, pero también contienen ingredientes insalubres, como sal y azúcar, que le dan sabor a la comida. Además, un estudio reciente demostró que no estamos satisfechos con este tipo de comida, porque terminan haciendo que comamos más. Las tres nutricionistas están de acuerdo en que hay que elegir “comida de verdad” en lugar de los light es una manera más saludable de llenar el estómago.

9/4/17

Recomendaciones para bajar de peso 18-07-2015


Recomendaciones para bajar de peso

Con el verano, toca lucir tipo en la playa o en la piscina. Si quieres quitarte esos kilos que te sobran, toma nota de los remedios caseros que te damos. Es importante combinar estos consejos con un estilo de vida saludable y realizando ejercicio físico.

El agua se convierte en un aliado indispensable a la hora de querer bajar de peso. Aunque debemos beber agua a menudo, si la bebemos muy fría será mejor, ya que activa nuestro metabolismo. Para ayudar a la digestión es recomendable la utilización del té de manzanilla que, ingerido después de la comida principal, se convierte en un arma muy usada para perder esos kilos de más. Un batido de zanahoria da como resultado un exquisito y nutritivo jugo que, consumido entre comidas, será de gran ayuda para bajar de peso.

Si tomamos, por la mañana al levantarnos, un ajo y un vaso de agua, nuestra digestión se activará. Añadir unas cucharaditas de vinagre de manzana a dos litros de agua y beberla durante el día también es bueno para adelgazar. Si batimos un pedazo de piña, un pepino, el jugo de un limón, 1 ramita de perejil, el jugo de 2 naranjas y lo bebemos antes de cada comida, conseguiremos bajar de peso en una semana aproximadamente. Beber agua con limón o pepino también es muy efectivo.

No tomar nada de grasas, consumir muchas verduras y frutas y preparar los alimentos hervidos o cocidos son métodos que beneficiarán nuestra salud. Además de todo esto, hay que practicar deporte a diario, ya que, sólo con estos consejos no haríamos nada. Aunque nos cueste, es importante realizar ejercicio físico de forma periódica para conseguir nuestro objetivo. Nosotras os recomendamos empezar haciendo running o haciendo un poco de aerobic en casa: ¡notaréis los cambios!